Empatía: la gran asignatura pendiente

La autora nos invita a reflexionar que sin empatía estructural, nuestras sociedades seguirán siendo fracturadas, indiferentes, donde unos pocos deciden y la mayoría sufre. Escuchar, comprender y actuar desde el otro no es solo moral: es un requisito para sobrevivir y prosperar juntos.

Empatía: la gran asignatura pendiente

¨Hay gente que hace milagros sin saberlo: con una sonrisa, con un gesto, con escuchar a quien nadie escucha. La empatía es ese milagro cotidiano que cambia la vida de otros y la nuestra sin que nos demos cuenta¨ (anónimo).

Dinamarca es un ejemplo para observar,  uno de los países más felices del mundo, hace más de treinta años que incorporó a la educación formal algo realmente impensado. Una hora semanal, donde el objetivo no es memorizar fórmulas ni resolver ecuaciones, sino algo mucho más disruptivo: aprender empatía. Sí, empatía. Esa palabra que suele sonar como un lujo, un tema sin relevancia aparente en este mundo actual, casi de autoayuda.

Hablamos de la calidad educativa, de las pruebas PISA, de inglés, de robótica, de la necesidad de que nuestros jóvenes sean competitivos en el mercado global. Pero… mientras tanto, Uruguay lidera otro tipo de estadística: la de los intentos de autoeliminación y autolesiones en jóvenes y adolescentes, una de las más altas de la región. Una cifra incómoda, duele por donde se la mire, y los intentos de abordar estas problemáticas complejas no logran contener ni dar respuesta concreta a quienes padecen en silencio. De eso no se habla en los discursos sobre innovación educativa, ya que el foco de la educación pareciera siempre volver a ser el de desarrollar capacidades técnicas. Pero ¿no sería bueno que además nuestros niños aprendan a escuchar y ponerse en el lugar del otro?

La empatía es justamente esa capacidad, la de ponerse en el lugar del otro, comprender sus pensamientos o emociones y responder de manera sensible y respetuosa a lo que la otra persona está viviendo.

Dinamarca ¨Klassens tid¨

Desde el año 1993, en Dinamarca ¨la hora de la clase¨ (Klassens tid) es materia obligatoria de los 6 hasta los 16 años, o sea, básicamente durante todo el ciclo lectivo escolar. En esas clases, los estudiantes hablan de lo que sienten, resuelven conflictos juntos que pueden estar o no relacionados con la actividad escolar, practican el arte de escuchar. Y muy lejos de resultar en una generación de soñadores blandos, el resultado es una sociedad reconocida como una de las más felices del mundo según el UN Happiness Report, con menos casos de acoso escolar y con jóvenes que saben construir comunidades más solidarias y resilientes.

La psicóloga y escritora americana, Jessica Alexander, autora de ¨The Danish Way of Parenting: What the Happiest People in the World Know about Raising Confident, Capable Kids¨, junto con la psicoterapeuta danesa Iben Sandahl, estudiaron cómo se enseña la empatía en Dinamarca. Descubrieron que una de las claves es el trabajo en equipo, razón por la cual el 60% de las tareas en la escuela en Dinamarca son grupales. Cuando el foco no es ¨ser mejor que el otro¨ sino tener la responsabilidad de ayudar a otros menos capacitados en la materia o tema, la competencia es con uno mismo, y no contra otros, y esto hace una diferencia enorme en los vínculos interpersonales. Las escuelas en vez de premiar logros individuales en asignaturas o deportes, practican la cultura de motivar para mejorarse a uno mismo y esto desarrolla mejores líderes, mejores seres humanos. Lo que enseña esta cultura a niños desde muy pequeños es a entender que no logramos el éxito solos sino que ayudar a otros nos lleva a mejores resultados.

La educación centrada en el saber y no en el ser

Nuestro sistema educativo sigue atrapado en una visión algo antigua: lo académico va por un lado, lo emocional por otro, como si fueran compartimentos estancos. Y lo cierto es que esa separación ficticia nos está saliendo carísima.

Los adolescentes y jóvenes de hoy enfrentan un mundo cada vez más incierto y volátil. La hiperconexión digital los expone a todo y los aísla al mismo tiempo.

La presión por “ser alguien” convive con un vacío existencial cada vez más profundo. Y mientras tanto, el aula sigue enfocada en fórmulas, definiciones y datos históricos.

No quiero con esto decir que esos contenidos no son importantes, más bien, creo que no son los únicos que realmente importan para un desarrollo personal integral.

La empatía es la gran ausente. Como si no tuviera valor o fuera algo que no compete a educadores porque excede su función. Y acá es donde creo que debemos repensar qué es formar niños y jóvenes para convertirse en adultos competentes y por sobre todo, felices.  Suena raro pero deberíamos poder aspirar a ser buenos profesionales y buenas personas, o mejor aún, buenas personas y buenos profesionales. Buenos médicos, psicólogos, mecánicos, científicos, o cualquiera sea la profesión u oficio que elijamos desarrollar, pero que podamos desarrollar también una forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros de manera más empática.

Podríamos decir sin temor a equivocarnos o exagerar que donde hay empatía, hay menos bullying. Donde hay empatía, los conflictos se resuelven sin violencia, con escucha y contención. Donde hay empatía, un adolescente puede animarse a decir “estoy angustiado” y encontrar escucha en lugar de burla. Y acá es donde la empatía realmente puede hacer la diferencia entre el sinsentido percibido y sentir que no estás solo con lo que te pasa, esa habilidad de tender un puente donde solo hay vacío.

En Uruguay, el bullying es un fenómeno que se da en todos los niveles socioeconómicos en ambos géneros por igual si bien se manifiesta de manera distinta en niñas y niños.  Según el diario El País en un artículo de 2022, el 26% de niños y niñas entre 9 y 16 años lo sufren, según el informe Pisa 2018. Es una cifra altísima, incluso comparada con otros países de la región. La violencia está presente también en los institutos educativos, donde no parece haber un protocolo claro de acción para combatirlo, mucho menos para prevenirlo. Y al bullying tradicional en la era de las redes sociales, se suma el ciberbullying, otra epidemia silenciosa entre los niños y adolescentes.

Según el diario El País ¨en el Marco de Circular de Referencia Nacional 2017 ¨se planteó incorporar las habilidades socioemocionales – capacidad de escucha, empatía, solución de conflictos a través del diálogo- a los programas educativos…¨. Planteo que no termina de bajar a las aulas con los recursos necesarios para ser efectivo, docentes sin la preparación adecuada para desarrollar estas habilidades socioemocionales en los niños y adolescentes de manera significativa, lo que se traduce en escasez de resultados concretos por ahora.

La felicidad no es un lujo

Dinamarca entendió algo simple: la felicidad se cultiva, se enseña. No como un estado permanente ni como una promesa vacía, sino como el resultado de vínculos sanos, con propósito, de comunidades que aprenden a cuidar, de un entramado social que te reconoce como persona antes que como engranaje productivo.

Ya mencionamos el bullying y su efecto devastador. Toca también mencionar que la juventud en Uruguay tiene altísimas tasas de intentos de autoeliminación (IAE). Ese índice preocupa y mucho. Duele porque muchos jóvenes en vez de ver las posibilidades que tiene el futuro para ellos, no ven ninguna puerta abierta por dónde avanzar. No podemos generalizar acerca de los motivos que llevan a los jóvenes al intento de autoeliminación pero seguramente podemos encontrar varios factores comunes: aislamiento, frustración, entorno de violencia, falta de contención, falta de apoyo, ansiedad, víctimas de acoso, víctimas de abuso, etc.

Cuando tenía 10 años, mis padres me cambiaron de colegio. Para mi fue un alivio porque el colegio del que me fui no me gustaba para nada, pero el desafío de los primeros días en el nuevo colegio fue intenso. No conocía a nadie. Un día una de mis nuevas compañeras me vio un poco perdida y me preguntó si sabía jugar al quemado porque les faltaba una para completar el equipo (en mi época no había celulares), y desde ese momento, empecé a integrarme al grupo y todo fue más fácil. Pero ese primer gesto de empatía, esa mirada que pudo ver mi incomodidad, fue lo que cambió mi situación por completo. Es el día de hoy que seguimos siendo amigas y cuando nos acordamos de esta anécdota, todavía nos reímos.

La empatía no solo previene el daño: multiplica el bienestar.

Solo basta un gesto, una palabra para quien está pasando un momento difícil para sentir alivio y contención. Una persona empática es un factor de contagio positivo. Enriquecer la vida del otro enriquece la propia, y esa dinámica social se vuelve valiosa para todos.

Si aspiramos a una sociedad más feliz, más equitativa, menos indiferente, menos fragmentada, necesitamos dejar de pensar la felicidad como un asunto privado o como un premio al éxito individual. La felicidad también es política, es social, y lo que es realmente sorprendente es que se puede aprender. Y la empatía es la llave de entrada.

Uruguay: la revolución educativa que aún no iniciamos

Nuestro país ha sido pionero en tantas áreas. Laica, gratuita y obligatoria: así nació nuestra educación, como un modelo a imitar en la región. ¿Por qué no volver a liderar con una reforma que aborde las problemáticas actuales?

Incorporar la empatía como materia obligatoria sería dar un paso hacia adelante como sociedad. Sería un acto de responsabilidad política, social y cultural. Significaría reconocer que el bienestar emocional de los niños y adolescentes es tan importante como su capacidad para resolver ecuaciones, problemas matemáticos o recordar hechos históricos. 

Porque la vida es mucho más que competencia, producción y eficiencia. La vida también es cooperación, encuentro, cuidado, y por eso, pensando en formar jóvenes que puedan enfrentar los enormes desafíos que tienen por delante, la educación socioemocional y las capacidades relacionales deberían ser parte estructural de la formación, y no un eje transversal como lo es actualmente. El enseñar a gestionar las emociones y aprender a resolver conflictos sin violencia sin duda son temas que muy lejos de ser secundarios o accesorios, son de una relevancia y actualidad enormes si queremos formar niños y jóvenes que puedan resolver sus conflictos, con escucha y aprendiendo a ponerse en el lugar del otro. Cuando un niño puede acceder a un espacio de escucha en un entorno seguro, donde sabe que no será juzgado ni evaluado, sino que contará con la contención para identificar y gestionar sus propias emociones, puede darle herramientas fundamentales para su crecimiento y desarrollo integral.

Para realizar este cambio de enfoque seriamente se necesitan recursos. No se le puede pedir a maestras/os y profesoras/es que actúen como psicólogos o psicoterapeutas ya que no es su función ni su especialidad. En muchos países se ha demostrado que la incorporación de profesionales capacitados en desarrollo socioemocional como psicólogos y psicopedagogos puede mejorar los vínculos entre los estudiantes, mejorar la convivencia, puede ayudar a generar espacios de contención que lamentablemente son muy necesarios por las problemáticas con las que muchos niños y jóvenes llegan a la escuela. ¿Cómo puede aprender un niño que es víctima de violencia en su hogar o bullying? La respuesta está a la vista.

La empatía como recurso estratégico

Mientras el mundo se obsesiona con la inteligencia artificial y todas sus múltiples aplicaciones, con las máquinas que vislumbramos nos reemplazarán en una enorme cantidad de tareas, hay algo que ninguna tecnología puede emular: la capacidad de sentir al otro, de ponerse en el lugar del otro.

La empatía es, paradójicamente, el recurso más humano y más estratégico que tenemos.

Formar generaciones empáticas no solo puede ayudar a reducir la violencia, la discriminación, el acoso escolar, el aislamiento, la desconexión, la apatía, la indiferencia, sino que también puede ayudar a generar adultos más creativos, más colaborativos, más comprometidos, más adaptables a un mundo cambiante y lleno de incertidumbre. En definitiva: adultos más preparados.

Las habilidades blandas han sido consideradas tradicionalmente como de menor valor en la formación, cuando en realidad, son la esencia de lo que nos hace humanos.

Un ¨virus¨ que deberíamos propagar

La empatía es contagiosa. Y en tiempos donde hablamos tanto de virus y contagios, quizás valga la metáfora: este es el ¨virus¨ que necesitamos propagar.

Una persona empática puede cambiar el clima de un salón de clases, de una familia, de un lugar de trabajo. Multiplica bienestar alrededor suyo. Si lo pensamos bien, es casi revolucionario: en lugar de entrenar a los jóvenes únicamente para competir, deberíamos además entrenarlos para desarrollar mejores habilidades socioemocionales.

Un famoso conferencista holandés, Victor Kuppers, Doctor en Humanidades, docente y experto en desarrollo personal, contaba en una entrevista una anécdota personal muy reveladora. Estaba hospedado en un hotel en Perú en un viaje para dar una de sus conferencias y estaba tomando una medicación para el dolor de muelas. Dejó el frasquito con la medicación que era un líquido en el baño al costado de la canilla con un cartelito que decía ¨Es una medicina, no tocar por favor ¨. Mientras escribía este cartel tenía la casi absoluta certeza de que cuando regresara por la noche, su medicación ya no estaría. Para su increíble sorpresa, al regresar, no solo la medicación estaba intacta allí donde la había dejado, sino que la persona que había hecho la limpieza le había dejado en su mismo cartelito un mensaje: ¨Deseo se mejore¨. Esto es empatía al 1000%. Conmovido por el gesto, pidió conocer a la persona que había hecho la limpieza de su habitación para agradecerle personalmente, y al conocerla, era una mujer que irradiaba una alegría contagiosa, la abrazó conmovido. Ese gesto generoso de la mujer de limpieza, probó el punto acerca de la empatía y su valor transformador. De más está decir que el Dr. Víctor afirmó luego que de volver a Perú no se hospedaría en otro hotel que no fuera este donde había estado.

La materia más urgente

En Uruguay, la educación necesita mejorar. Pero hay una asignatura pendiente que no admite espera: enseñar empatía. No como taller ocasional ni como iniciativa aislada, sino como materia estructural, que acompañe a los niños desde el inicio de su escolaridad hasta el final del liceo.

La verdadera revolución educativa no está en las tablets ni en la inteligencia artificial, eso ya es un hecho, está sucediendo y está cambiando la forma de hacer y de aprender. La revolución está en algo mucho más simple y radical: formar personas capaces de gestionar sus propias emociones y personas con mejores capacidades para las relaciones interpersonales. Así aprendemos que un grupo humano es más que la suma de sus partes, la colaboración y el trabajo en equipo potencian a los individuos y a su vez permite lograr mejores resultados.

Porque la felicidad empieza ahí, aunque suene ingenuo, la empatía puede ser la herramienta más poderosa que tenemos contra la violencia, la soledad y el dolor de nuestros niños y jóvenes.

Fuentes y bibliografía

https://thedanishway.com/empathy-in-denmark-theyre-learning-it-in-school/
Alexander, Jessica. ¨The Danish Way of Parenting: What the Happiest People in the World Know about Raising Confident, Capable Kids¨
Pandemia interminable: el 26% de niños y niñas en Uruguay es víctima de bullying. 7/4/2022. https://www.elpais.com.uy/domingo/pandemia-interminable-el-26-de-los-ninos-y-ninas-en-uruguay-es-victima-de-bullying
Suicidios en Uruguay. Nueva orientación de las políticas públicas ante evolución negativa. 17/7/2025. https://www.gub.uy/ministerio-salud-publica/comunicacion/noticias/suicidios-uruguay-nueva-orientacion-politicas-publicas-ante-evolucion

Nota editorial:
La siguiente columna forma parte de un espacio de análisis y opinión sobre asuntos de interés público. Las reflexiones expresadas corresponden exclusivamente a su autor y se inscriben en el marco del debate público, la libertad de expresión y la discusión crítica de procesos sociales y políticas vinculadas a estos temas.

Aviso legal importante: El acceso a nuestras columnas en sus versiones de lectura, audio, y/o en cualquier otro formato y/o medio, implica que has entendido y aceptado sin reservas a todo evento y efecto legal todos los términos de este aviso legal.

Esta columna de opinión está dirigida al público mayor de edad de Uruguay.

Esta columna de opinión constituye un espacio de análisis, reflexión y debate sobre asuntos de interés público vinculados a temas culturales, políticos, sociológicos, psicológicos y conductuales, en definitiva, a cuestiones relacionadas con la sociedad y el ser humano. También puede abordar temas científicos, ambientales o artísticos y su impacto en la sociedad y en el debate público.

Las opiniones, interpretaciones y valoraciones expresadas corresponden exclusivamente a su autor y se presentan en el marco del ejercicio legítimo de la libertad de expresión y del análisis crítico de temas de interés general. La difusión de la columna por parte del medio no implica necesariamente coincidencia o adhesión a todas las opiniones expresadas.

Uso de fuentes e información pública
El contenido puede incluir referencias, citas o comentarios sobre información previamente publicada por terceros, tales como trabajos periodísticos, artículos académicos, investigaciones científicas, informes institucionales, documentos públicos u otros materiales disponibles en el dominio público o en medios de comunicación.
Dichas referencias se realizan con fines informativos, analíticos y de contextualización del debate público. Su inclusión no implica certificación de veracidad absoluta por parte del autor ni adopción automática de las interpretaciones o conclusiones contenidas en dichas fuentes.

Referencias institucionales
La columna puede mencionar instituciones públicas, organismos estatales, entidades académicas, organizaciones o empresas sectores industriales y/o productivos de diversos tipos en el marco del análisis desarrollado en el texto.

Estas referencias se realizan exclusivamente con fines analíticos, informativos o reflexivos y no constituyen imputación de hechos ilícitos, acusaciones, atribución de responsabilidades legales ni afirmaciones concluyentes sobre conductas específicas de personas o instituciones.

Aviso específico sobre documentación técnica, científica y regulatoria : La presente columna analiza contratos, información técnica, documentación pública, estudios científicos, evaluaciones ambientales, informes institucionales y políticas públicas vinculadas a la exploración hidrocarburífera offshore en Uruguay. Las interpretaciones, valoraciones y conclusiones expuestas corresponden exclusivamente a la opinión de su autor y se elaboran sobre la base de información pública disponible al momento de su redacción.

Las referencias a contratos, autorizaciones administrativas, estudios de impacto ambiental, informes técnicos, antecedentes científicos y documentación institucional se realizan con fines analíticos y de debate público. Las opiniones expresadas no constituyen afirmaciones sobre la totalidad de la información, antecedentes o documentación eventualmente existente ni implican imputación alguna respecto de la legalidad, legitimidad o buena fe de las actuaciones de organismos públicos, empresas, técnicos, investigadores o personas vinculadas a las actividades mencionadas.

La existencia de estudios, informes, antecedentes, interpretaciones técnicas o evidencia científica adicional, diferente o posterior a la considerada por el autor forma parte del debate normal propio de las disciplinas científicas, ambientales y regulatorias analizadas en esta columna.

Información basada en fuentes públicas: los datos, ejemplos, referencias y antecedentes mencionados en esta columna pueden provenir de informes públicos, estudios académicos, publicaciones científicas, documentos institucionales, organizaciones de la sociedad civil, medios periodísticos y otras fuentes de acceso público. La columna refleja exclusivamente el análisis, la reflexión y la interpretación de su autor sobre el tema tratado, y no constituye una investigación judicial ni una acusación, denuncia o imputación directa contra personas, instituciones, organismos públicos o privados, empresas u organizaciones de cualquier naturaleza. Las referencias a estudios, informes, documentos, antecedentes, políticas públicas, decisiones institucionales, procesos administrativos o información técnica y científica se realizan exclusivamente con fines informativos, analíticos, educativos y de debate público.
Referencias históricas y a procesos judiciales en curso

Esta columna aborda hechos, procesos judiciales y hallazgos forenses vinculados a crímenes cometidos durante la dictadura cívico-militar uruguaya (1973-1985). Las referencias a sentencias, hallazgos forenses, declaraciones fiscales e informes institucionales se realizan sobre la base de fuentes públicas verificables, incluyendo sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, comunicados del Poder Judicial, conferencias de prensa de fiscalías competentes e informes de la Institución Nacional de Derechos Humanos. Las menciones a colectivos —como integrantes de las Fuerzas Armadas— se realizan en términos genéricos e institucionales, sin imputación de conductas a personas físicas individualizadas. Las valoraciones críticas sobre decisiones institucionales del Estado uruguayo, incluyendo las del Poder Judicial, se formulan en ejercicio legítimo de la libertad de expresión y del análisis crítico de asuntos de interés público de primer orden, amparadas por el art. 29 de la Constitución de la República y el art. 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos.

Naturaleza de análisis y opinión
El contenido del texto tiene naturaleza de análisis, opinión, reflexión. Las preguntas, hipótesis, interpretaciones o reflexiones incluidas en la columna deben entenderse dentro de este marco y no como afirmaciones categóricas de hechos verificables ni como imputaciones personales.

El texto debe interpretarse en su totalidad y contexto general, considerando el carácter argumentativo propio de una columna de opinión. Las frases o fragmentos aislados no deben interpretarse de forma descontextualizada ni utilizados para atribuir afirmaciones que no surjan del conjunto del análisis.

Actualización y evolución de la información
La columna se elabora a partir de información pública disponible al momento de su redacción, incluyendo publicaciones periodísticas, investigaciones, documentos institucionales, y otras fuentes accesibles públicamente.

Dado que la información pública puede evolucionar, ampliarse, corregirse o reinterpretarse con el tiempo, algunos datos, contextos o interpretaciones mencionados en el análisis podrían verse posteriormente complementados, revisados o actualizados por nuevas investigaciones, publicaciones, documentos o aclaraciones institucionales.

La existencia de interpretaciones diferentes, información adicional o revisiones posteriores forma parte de la dinámica normal del debate público y del desarrollo del conocimiento.

En consecuencia, eventuales diferencias de interpretación, imprecisiones involuntarias u omisiones no intencionales derivadas del uso de información pública disponible al momento de la redacción no implican mala fe, negligencia ni intención de desinformar por parte del autor o del medio que difunde la columna.

Ausencia de asesoramiento profesional
Las referencias a normas jurídicas, políticas públicas, procesos administrativos, efectos psicológicos, sociológicos o culturales, así como a cualquier concepto técnico o especializado, se realizan exclusivamente con fines ilustrativos y analíticos. En ningún caso el contenido de esta columna constituye asesoramiento legal, técnico, científico, médico, psicológico ni profesional de ningún tipo, ni establece relación profesional alguna, ni sustituye la consulta con especialistas debidamente calificados.

Limitación de responsabilidad
Ni el autor, ni Ballena Rabiosa, ni sus colaboradores, editores, responsables, administradores o titulares asumen responsabilidad por las interpretaciones, inferencias, decisiones o acciones que terceros puedan adoptar a partir de la lectura, reproducción o difusión del contenido.

El contenido tiene carácter exclusivamente informativo y opinativo y no constituye prueba, evidencia ni fundamento para acciones legales, administrativas o judiciales de ningún tipo.

Reproducción, difusión y plataformas
El presente aviso legal se aplica a todas las formas de difusión, reproducción o circulación del contenido, incluyendo —sin limitarse a ello— su publicación escrita, versiones audiovisuales, grabaciones sonoras, podcasts, plataformas digitales, redes sociales, servicios de audio bajo demanda, material promocional o cualquier otro formato de distribución.

Esta cobertura se extiende a todo medio, soporte, tecnología o sistema de difusión existente en la actualidad o que pueda desarrollarse en el futuro, independientemente de su formato o modalidad de transmisión.

Material gráfico y audiovisual
Las imágenes, ilustraciones, gráficos, sonidos o materiales audiovisuales utilizados para acompañar la columna pueden provenir de archivos, bancos de imágenes, material de libre uso o herramientas de generación mediante inteligencia artificial. Los elementos audiovisuales de promoción de la columna fueron creados por Ballena Rabiosa utilizando el tipo de materiales antes referidos bajo la licencia correspondiente.

Estos elementos se emplean con fines ilustrativos, simbólicos o artísticos y no deben interpretarse necesariamente como representaciones literales de hechos, personas o instituciones reales.

Derechos de autor
Todos los derechos de autor y de propiedad intelectual del contenido original de esta columna, incluyendo texto, audio y cualquier material creado por el autor y/o por Ballena Rabiosa, están reservados y son propiedad de Ballena Rabiosa y/o el autor. El contenido puede ser leído, escuchado o descargado para uso personal, pero no puede ser reproducido, distribuido, publicado o utilizado de manera parcial o total sin autorización expresa.

Se aclara que esta protección no se extiende a marcas, logos, nombres comerciales, imágenes u otros materiales de terceros incluidos en la columna, cuyos derechos permanecen bajo sus respectivos propietarios.

Propiedad intelectual de terceros
Los derechos de autor, de propiedad intelectual y de cualquier otro tipo correspondientes a textos, citas, imágenes, gráficos, fotografías, videos, sonidos, marcas, logos, nombres comerciales, bases de datos u otros materiales pertenecientes a terceros corresponden y son propiedad de sus respectivos titulares. Su inclusión en esta columna se realiza únicamente con fines informativos, analíticos o ilustrativos, no implica transferencia de derechos ni asociación institucional, y no constituye pretensión de titularidad sobre dichos materiales o derechos por parte del autor o de Ballena Rabiosa.

Neutralidad y responsabilidad ética
El contenido de la columna se produce y difunde de buena fe con el propósito de contribuir al debate público y a la reflexión sobre eventos y procesos de interés público.

Las referencias a instituciones, organizaciones o actores mencionados se realizan exclusivamente en el marco del análisis de asuntos de interés público y no persiguen afectar la reputación de personas, organismos o entidades ni atribuir responsabilidades jurídicas específicas.

Lo último en Sociedad

Recibí las columnas de opinión de Ballena Rabiosa en tu correo.