Villas Náuticas: con cuidado, por favor

El autor explora los efectos ambientales que producen las villas náuticas como formas de desarrollo inmobiliario no tradicionales, pero con gran incidencia en el ambiente. Editor: Osvaldo Rousseaux

Villas Náuticas: con cuidado, por favor

La imagen de los barrios náuticos es algo rara en Uruguay. De hecho, prácticamente no existen desarrollos con esas características.

Vemos que los modelos de desarrollo inmobiliario se repiten en el mundo y más tarde o más temprano terminan desembarcando por estas latitudes. Esos modelos que son “exitosos” en otros lares han venido cambiando el perfil de Maldonado, ya fuera con los primeros edificios en altura en la década del sesenta o las torres con excepciones en altura de los últimos veinte años o el fenómeno de los barrios privados (también con alguna que otra excepción a la normativa vigente).

Barrios o villas náuticas son comunes en muchos lugares del mundo y ya forman parte del paisaje. Pareciera que siempre estuvieron ahí y no percibimos cómo el paisaje fue modificado para su construcción.

¿Qué había antes ahí? ¿Cómo era la zona? ¿Qué efectos generó en el entorno? ¿Cómo afectó a los vecinos? ¿Tuvo un impacto ambiental negativo? ¿Generó perjuicios económicos?

Todas estas preguntas son las que deberíamos hacernos cuando surge un nuevo proyecto.

Las escolleras

Estas villas, si no existe una conformación que haga las veces de puerto natural, deben contar con un canal de acceso para el que seguramente se deban construir escolleras.

Cuando se construye una escollera en una playa, desde el punto de vista de la dinámica costera, construimos una estructura que hace de barrera a la manera como circula el agua y se trasladan los sedimentos. Esto no es una suposición, es un dato. En base a ese dato se han construido en muchas playas para evitar la pérdida de sedimentos.

Si construimos una escollera en la bahía o ensenada de Portezuelo, por ejemplo, en función de los estudios que existen y de la observación de la deriva en ella, es de esperar que esa barrera artificial detenga la deriva de los sedimentos del lado este, provocando lentamente una acumulación.

El efecto de los vientos generará un efecto inverso del lado oeste, provocando pérdida de sedimentos.

Las barras de arena

En el caso de la desembocadura de un curso de agua en el mar, donde tenemos arena, se forma, justamente por la deriva de sedimentos, una barra de arena que puede abrirse o cerrarse dependiendo de la combinación de múltiples factores como ser el caudal del curso de agua, la acción del mar y la dinámica de las dunas.

Estas barreras de arena no son estáticas, sino que varían con el tiempo en función de esos factores. La observación de ellas deja claro que pueden crecer e ir trasladando su desembocadura a lo largo del tiempo. Es muy claro lo que se ha podido ver con el transcurso de los años en la desembocadura del Arroyo Carrasco, en el Arroyo Solís Chico o el Arroyo El Potrero, por citar solo algunos de los casos.

Esta barra de arena influye directamente en lo que pasa tierras adentro. Actúa directamente como una barrera al ingreso del agua de mar y amortigua el efecto de las tormentas cuando está cerrada. Por tal motivo, tiene directa relación con los humedales que se forman con relación al curso de agua dulce.

Los humedales

Estos humedales, fundamentales para la biodiversidad de la zona, amortiguan el efecto que puedan tener las lluvias, ya que hacia ellos derivan los pluviales naturales del terreno.

Todo esto está interrelacionado y una cosa de depende de la otra y tiene, dependiendo del momento, mayor o menor influencia.

Son un complejo sistema de transición en el intrincado sistema que determina cómo el agua dulce termina llegando al mar, y que es variable con el tiempo. Podríamos decir que no es una foto, sino una película.

¿Que podría pasar si pretendemos canalizar la desembocadura de uno de estos arroyos? ¿Como se van a comportar los sedimentos que van formando naturalmente la barra de arena? ¿Hacia dónde deriva? ¿La arena cerrará la desembocadura? ¿Habrá que abrirla artificialmente? ¿Como afectarán las fuertes tormentas del suroeste al arroyo sin la barrera natural? ¿Inundarán por el avance del agua del mar? ¿Y si esto se combina con fuertes lluvias?

¿Qué pasa si a todo este combo, le sumamos que como parte de la cuenca del arroyo tenemos una laguna que constituye el 95% de las reservas de agua potable de un departamento con 230 mil habitantes? ¿Y si le sumamos que el nivel de esta reserva de agua se realiza con una represa construida hace 75 años con compuertas que regulan cuando es necesario descargar?

Cuando los desarrolladores llegaban a un lugar, lo veían generalmente como una foto. Algo que está fijo y que se supone a priori que no cambiará. Sobre esa foto se superponía una cuadrícula, se dibujaba y se loteaba un barrio o un fraccionamiento, sin tener en cuenta la clarísima variabilidad que va a tener el entorno en el futuro, aunque no haya intervenciones significativas.

UNA VILLA NÁUTICA

Algo así pasó en Chihuahua hace 30 años. Un proyecto llegó y se aprobó.

De acuerdo con los distintos informes técnicos críticos al proyecto, los efectos esperables son los descritos más arriba.

Las escolleras por construir iban a actuar como barreras, generando de un lado acumulación de sedimentos, y del otro, pérdida. Es de esperarse entonces una acumulación de arena del lado de la playa de Chihuahua, y una pérdida del lado de Ocean Park.

Estos efectos no son producto de la imaginación, sino que surgen de informes técnicos altamente calificados apoyados en distintas experiencias uruguayas con estructuras similares. Los efectos de la construcción de una escollera son previsibles.

Los efectos de una escollera no estudiada de la mejor manera, los podemos ver en el Puerto de La Paloma o la de Boca del Cufré. La escollera que protege el Puerto de La Paloma terminó generando una playa dentro del puerto, mientras que en Boca del Cufré, aumentó el tamaño de la playa de un lado, mientras que del otro la hizo desaparecer.

Construir una escollera implica generar una barrera artificial cuyos efectos tienen que ser evaluados correctamente y modelados en distintos escenarios antes de tomar cualquier decisión.

La construcción de 2 escolleras para generar un canal de ingreso a las marinas en una playa como la de Chihuahua tendría como principal consecuencia la modificación de la desembocadura del arroyo del Potrero. Estas intervenciones eliminarían la protección natural que da la barrera de arena, y además se sumaría la pérdida de arena del lado oeste alertada en varias oportunidades por Milton Jackson, reconocido geógrafo uruguayo.

¿Qué podría pasar cuando se den las fuertes tormentas desde el suroeste? Al no existir la barra de arena, a lo que se sumaría la pérdida de sedimentos por la construcción de las escolleras, ¿cuánto podría avanzar el mar en un pampero?

Sin entrar en la discusión de cambio climático si cambio climático no, es comprobado que la incidencia de eventos meteorológicos extremos ha venido aumentando. Podríamos decir que no es que haya tormentas más fuertes, sino que tenemos más de ellas en un año.

Esta situación disminuye la capacidad del ambiente de recuperarse, lo que puede empeorar los efectos de cada una de ellas.

Imaginemos una desembocadura a la que se la ha desprovisto de la barrera natural por la construcción de las escolleras y a la que se la sometido a un proceso de pérdida de sedimentos que ha angostado la playa (segunda barrera natural de la zona).

Imaginemos un pampero con fuertes vientos y mucha lluvia. Los vientos acumularían agua de mar sobre la desembocadura, lo que impediría el drenaje hacia el mar del agua de lluvia… el resultado sería inundación.

Por otro lado, los humedales existentes se han desarrollado año tras año en base a determinadas condiciones, en un sistema donde el agua puede tener algunas variaciones en su salinidad, más bien menores. El agua es mayoritariamente dulce, con algún período de salobre.

Ahora… sigamos imaginando. Imaginemos una tormenta con vientos fuertes del suroeste, con escasas lluvias… ese humedal podría ser invadido por agua salada.

Esto generaría un efecto catastrófico sobre un ecosistema no preparado para esto.

Escenario complicado si los hay.

En fin… dejemos de imaginar.

Pensemos.

En nuestro país se están instalando formas de desarrollo inmobiliario arquetípicas en el mundo. Algunas sobre las cuales tenemos experiencia, pero no le hemos prestado  hasta el momento suficiente atención ni recursos al control de los efectos ambientales de su expansión, y otras sobre las cuales no existe gran experiencia ni recursos para su control de manera efectiva anterior a su ejecución, ni tampoco en forma posterior, en relación a los efectos ambientales producidos y acumulados por las mismas.

Sabemos que los recursos del nuevo Ministerio de Ambiente son escasos. Sus limitantes ya las han explicitado tanto el anterior Ministro, Adrián Peña, como el actual, Robert Bouvier.

Sin embargo, para que nuestro futuro ambiental sea el mejor que podamos tener, es necesario invertir, y usar los mejores recursos que tengamos disponibles de la manera mas inteligente, para generarlo.

Uruguay cuenta con profesionales de primer nivel, formados inicialmente en la Universidad de la República pero con sendos posgrados y doctorados en prestigiosas universidades del exterior. Reconocidos internacionalmente por sus trabajos en lo que tiene que ver con la costa, con participación en equipos de investigación multidisciplinarios e internacionales, con numerosas publicaciones en revistas arbitradas.

Científicos locales reconocidos internacionalmente, pero no considerados a la altura de sus formaciones y talentos, a nivel nacional, e ignorados a nivel departamental. Víctimas de la falsa oposición creada entre desarrollo y cuidado del ambiente.

Hoy Uruguay tiene el privilegio de tener un número muy importante de científicos formados en las Ciencias del Mar, que nuestro país necesita que sean considerados e incorporados a los equipos de trabajo que actúan y deciden sobre temas ambientales. Quienes gobiernan, ya sea a nivel nacional como departamental, deben tener en cuenta que para poder pensar un futuro mejor para nosotros y nuestro ambiente, necesitamos sumar a los científicos, necesitamos armar el mejor equipo, para cuidar lo que es de todos.

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