Salud mental: todo eso que ocultamos

En su nueva columna la autora nos muestra que la enfermedad mental, en ocasiones, se presenta como parte de la rutina diaria, a menudo sin ser reconocida ni por la persona que la padece ni por su entorno, quienes incluso pueden negar los síntomas o minimizarlos.

Editor: Editor Osvaldo Rousseaux

Salud mental: todo eso que ocultamos

¨Lo opuesto a la depresión no es la felicidad, sino la vitalidad, y fue la vitalidad lo que pareció escaparse de mí en ese momento¨ Andrew Solomon

La salud mental es un tema que sigue envuelto en silencio y estigma. A pesar del aumento de diagnósticos de depresión, ansiedad y otras patologías, hablar abiertamente sobre salud mental sigue siendo un tabú en muchas sociedades, incluyendo Uruguay.

Las cifras son alarmantes: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cuatro personas experimentará algún trastorno mental a lo largo de su vida. En Uruguay, el suicidio es una de las principales causas de muerte no natural, con tasas que superan la media regional. Pero, a pesar de esta realidad preocupante, el acceso a la salud mental sigue siendo limitado y los prejuicios dificultan la búsqueda de ayuda.

En esta columna exploraremos cómo los factores sociales influyen en la salud mental, cuáles son las patologías más frecuentes en la actualidad, para que juntos podamos tomar alguna dimensión, aunque sea mínima, del impacto y la complejidad de las enfermedades mentales.

La salud mental en cifras

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), según un informe del año 2019, en el mundo había 970 millones de personas afectadas por un trastorno mental, y 14% de esa cifra corresponde a adolescentes, y en 2023 la cifra de personas afectadas por trastornos de ansiedad era de 300 millones. Unicef estimó en 2021 que 1 de cada 7 adolescentes de entre 10 y 19 años padecía de un trastorno mental diagnosticado, y parece redundante pero recalco la palabra diagnosticado considerando que hay muchos casos que existen pero no entran en la estadística porque no están diagnosticados.  La OMS estimó en 2019 que 1 de cada 8 personas en el mundo padecía de un trastorno mental.  En relación a las muertes por suicidio, el 58% de los casos se daba antes de los 50 años de edad. De acuerdo al mismo estudio, las personas que sufren de trastornos mentales viven un promedio de entre 10 y 20 años menos que la población general, mayormente debido a enfermedades físicas prevenibles.

Durante el primer año de pandemia, la OMS relevó que los casos de depresión y ansiedad aumentaron 25%. En cuanto a los casos de psicosis, el relevamiento arrojó resultados impactantes: el 70% de los enfermos de esta patología reciben tratamiento en los países de ingresos altos mientras que en países de bajos ingresos solo el 12% recibe tratamiento. En cuanto a la depresión, se estima que sólo el 23% recibe tratamiento en países de altos ingresos mientras que en países de bajos y medianos ingresos el porcentaje de atención que recibe atención es el 3%. Este dato del 3% es significativo ya que se traduce como asistencia casi inexistente en países de bajos y medianos ingresos.

La problemática es real, hay una enorme cantidad mundial de enfermos que sufren trastornos mentales que no reciben ningún tipo de tratamiento. Si a estas cifras sumamos la cantidad de personas afectadas por trastornos mentales que tienen contacto diario con quien padece la enfermedad, vemos que esa cifra podría llegar como mínimo a duplicarse. Pensar que la salud mental solo afecta a quien padece un trastorno mental es absurdo, por cada enfermo podría haber al menos dos o tres personas más de su entorno que están afectadas en forma indirecta por un trastorno mental.

El tabú de la salud mental

Históricamente, los trastornos mentales han sido asociados con debilidad o falta de voluntad. Expresiones como "ponete las pilas" o "eso es solo cuestión de actitud" reflejan una visión simplista y errónea que ignora la complejidad de estas enfermedades. Donde ¨ponete las pilas¨ podría aplicar a cambiar un estado de ánimo, vencer una enfermedad muy difícilmente se logre únicamente con la voluntad. 

Tener una enfermedad mental puede llevar a la estigmatización y exclusión social. Aunque la conciencia sobre la salud mental ha aumentado, todavía persisten prejuicios que pueden resultar en discriminación, aislamiento o incluso cancelación de quienes la padecen. Algunas formas en las que esto ocurre:

a)⁠ En el trabajo: Se percibe a la persona como menos competente o inestable.        

b) En lo social: Puede haber rechazo o miedo, sobre todo ante enfermedades con síntomas más visibles.

c) En la familia: A veces, la falta de comprensión lleva al distanciamiento o minimización del problema.

d) ⁠En redes y cultura: Se crean narrativas de "locura" o "peligro" que refuerzan la exclusión.

 La cancelación no siempre es explícita. A veces, ocurre de forma sutil, en la falta de oportunidades, en la condescendencia o en la invisibilización del problema. Es un tema complejo porque, aunque hay mayor apertura, los prejuicios siguen operando activamente en muchas esferas de la vida.

Superar este tabú requiere de educación, concienciación y, sobre todo, más espacios de diálogo donde se puedan tratar estos temas sin miedo ni vergüenza. Es necesario que se desarrollen políticas públicas que aborden la salud mental de una manera interdisciplinaria y generando espacios de contención y tratamiento adecuados para cada patología, así como generar herramientas de prevención desde los niveles básicos hasta los más avanzados de la educación formal para favorecer la detección temprana. Enfocarse fuertemente en la prevención, especialmente en la infancia y adolescencia, es una forma que algunos países han implementado exitosamente para reducir los casos de trastornos de salud mental.

La salud mental y su relación con lo social

Los problemas de salud mental no ocurren en el vacío: están profundamente ligados a factores sociales, comunitarios y económicos, así como individuales y familiares también. Algunas de las principales causas que afectan el bienestar emocional y pueden contribuir a la aparición de trastornos mentales incluyen:

  • Desigualdad y precariedad económica: El estrés financiero es un factor clave en el aumento de la ansiedad y la depresión. Muchas personas enfrentan dificultades para llegar a fin de mes, lo que genera angustia y afecta la estabilidad emocional.
  • Aislamiento y cambios en la vida familiar: La aceleración de la vida moderna, la digitalización y la fragmentación de las comunidades han generado un aumento del aislamiento social, un factor de riesgo para la salud mental.
  • Impacto de las redes sociales: Estudios muestran que el uso excesivo de redes sociales está vinculado con mayores niveles de ansiedad y depresión, especialmente en adolescentes.
  • Trabajo y burnout: La exigencia constante en el mundo laboral puede llevar al agotamiento emocional y físico. Muchos trabajadores enfrentan jornadas prolongadas, inestabilidad laboral y altos niveles de estrés.
  • El trabajo informal: la falta de trabajo formal empuja a mucha gente a subsistir por fuera del sistema, excluyendo la posibilidad de acceder a la cobertura médica que provee el empleo formal en muchos países. Esta falta de cobertura médica estable podría agravar cualquier condición de base.
  • Los abusos sexuales y acoso en la infancia o adolescencia: este tipo de eventos en la infancia o adolescencia  pueden aumentar el riesgo de trastornos. Los ataques sexuales a cualquier edad pueden aumentar el riesgo de trastornos.
  • Exposición a la violencia: convivir en un entorno violento aumenta el riesgo de padecer trastornos mentales.
  • Los conflictos bélicos y los desplazamientos forzados: estos casos extremos podrían generar profundas heridas en las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares ya sea por conflictos armados o desastres naturales.

Principales problemas de salud mental en la actualidad

Las enfermedades mentales más frecuentes han ido evolucionando con el tiempo, pero hoy en día destacan:

  • Depresión y ansiedad: La OMS estima que 280 millones de personas padecen de depresión de los cuales 23 millones son niños y adolescentes y más de 300 millones de personas en el mundo sufren de ansiedad entre los cuales 58 millones son niños y adolescentes. La depresión se caracteriza por presentar sentimientos de tristeza,  irritabilidad, sensación de vacío, pérdida de interés o disfrute en actividades la mayor parte del día, casi todos los días por un período de tiempo. Pueden presentarse otros síntomas como dificultad para concentrarse, pensamientos negativos, alteraciones en el sueño, falta de energía, entre otros.
  • Ataques de pánico y trastornos relacionados con el estrés: Cada vez más personas experimentan crisis de ansiedad que afectan su vida cotidiana. Pueden presentarse síntomas como dificultad para respirar, palpitaciones o taquicardia, sudoración excesiva, náuseas, sofocos, mareos, entre otros. 
  • Estrés postraumático: puede suceder en personas que han sido expuestos a un suceso o serie de eventos extremadamente amenazantes o violentos. Quienes padecen este tipo de trastorno vuelven a vivir el suceso traumático en el presente (pesadillas, recuerdos intrusivos) y pueden tener percepciones de una mayor amenaza actual.
  • Adicciones: No solo al alcohol o las drogas, sino también a tecnología, redes sociales y apuestas en línea.
  • Trastorno bipolar: la OMS estima que 40 millones de personas padecen este tipo de trastorno. Las personas que sufren esta patología experimentan episodios depresivos alternados con períodos de síntomas maníacos (euforia, irritabilidad, mayor energía, impulsividad, etc.).
  • Esquizofrenia: Aunque menos comunes, según la OMS afecta a 24 millones de personas, son patologías graves que requieren un abordaje integral y acceso a tratamientos adecuados. Esta patología se caracteriza por una deficiencia significativa en la percepción y cambios en el comportamiento. 
  • Trastorno del comportamiento alimentario: según la OMS 14 millones de personas padecen este trastorno, de los cuales 3 millones son niños y adolescentes. La bulimia y la anorexia se caracterizan por presentar alteraciones en la alimentación y preocupación por los alimentos, problemas de peso corporal y autopercepción. Este tipo de trastorno en la infancia y adolescencia, que es cuando más comúnmente puede aparecer, conlleva riesgos y daños considerables para la salud.
  • Trastornos de comportamiento disruptivo y disocial: según la OMS existen 40 millones de personas que experimentan estos tipos de trastornos. Se caracterizan por comportamientos desafiantes que pueden violar los derechos de las demás personas así como reglas, normas y leyes.

Salud mental en Uruguay: acceso, recursos y desafíos

En Uruguay, el acceso a la salud mental es un problema persistente. En 2011 el Ministerio de Salud Pública (MSP) lanzó el Plan Nacional de Salud Mental con el objetivo de mejorar la atención y servicios relacionados con la salud mental en Uruguay. A pesar de que el sistema nacional de salud integrado incluye atención psicológica, la realidad es que hay falta de profesionales, centros de atención y largas listas de espera. Además, muchos tratamientos requieren de medicación psiquiátrica, cuyo acceso también presenta barreras económicas.

Entre noviembre de 2022 y enero de 2023 se registraron 20.000 intentos de suicidios en Uruguay. El MSP desarrolló una Estrategia Nacional de Prevención del Suicidio. Existe una línea telefónica gratuita para prevención del suicidio que ofrece  asistencia 24 horas y también una línea telefónica que brinda apoyo emocional las 24 horas. Estas herramientas son valiosas porque son una primera contención para quien llama en busca de ayuda.

Como parte del Plan Nacional de Salud Mental, el MSP  implementó estrategias  para fortalecer en el sistema de salud el primer nivel de atención (PNA), dando pautas específicas para la toma de decisiones de los profesionales de salud que trabajan en PNA para detectar, evaluar, diagnosticar, evaluar el riesgo, y derivación oportuna a personas mayores de 15 años que presenten trastornos de ansiedad o depresión. Estas guías prácticas están diseñadas para personal de salud no especializado en salud mental pero es quien efectivamente está en la primera línea de atención médica.

Según datos del MSP, el presupuesto destinado a salud mental sigue siendo insuficiente. Se necesitan más políticas de prevención muy especialmente para niños en edad escolar, programas de apoyo comunitario y un aumento en la cantidad de profesionales y centros disponibles para tratamiento de trastornos mentales. Según Ariel Montalván, quien fue responsable del Programa de Salud Mental, el 75 % de los trastornos psiquiátricos se originan en la infancia, adolescencia o juventud y 50% de ellos sucede antes de los 14 años. Es por eso que el foco en la infancia es primordial.

Una persona que sufre un trastorno mental padece a diario su condición, y sus familiares también. Buscar ayuda es lo que puede darle a esa persona que sufre una mejor vida, una vida en la que pueda desarrollar su potencial. Una persona enferma puede afectar a todo su grupo familiar, a veces la mejor manera de ayudar a una persona con un trastorno mental es buscar ayuda profesional para encontrar la manera de poder sobrellevar su condición y poder ayudarlo mejor. Vivir con una persona que sufre depresión es complejo, lo mismo con un/a adicto/a, y la enfermedad mental afecta a todo el grupo, no solo a la persona que lo padece. Para quienes les ha tocado o les toca convivir con alguien que padece un trastorno mental es importante que puedan recibir la contención profesional que necesitan para poder sostenerse y ayudar mejor al enfermo.

La enfermedad mental no es destino. La ayuda salva, la comprensión sostiene y el tratamiento médico y psicológico dependiendo de cada caso puede producir mejores significativas en la salud de los pacientes. Nadie debería tener que enfrentar esta batalla en soledad. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de no mirar hacia otro lado, de ser la voz que interrumpe el silencio, la mano que sostiene, el puente que devuelve a quienes parecen haberse perdido. Porque cuando la sociedad rescata a alguien de esas enfermedades, recupera una vida, y reafirma algo esencial a nuestra humanidad: que nadie merece sufrir en soledad.

Fuentes y bibliografía

www.who.int, Organización Mundial de la Salud, Comunicado de Prensa ¨LA OMS subraya la urgencia de transformar la salud mental y los cuidados conexos¨ 17/6/2022.
www.unicef.es, Unicef, Salud Mental.
National Institute of Mental Health, NIH, Mental Health Information.
Ministerio de Salud Pública (2024. Estrategia Referentes Comunitarios, 19/12/2024.
Ministerio de Salud Pública (2024). Guía de Práctica Clínica para el abordaje de la depresión en el Primer Nivel de Atención del Sistema Nacional Integrado de Salud.
Uniradio.edu.uy, Políticas de Salud Mental en Uruguay, entrevista Ariel Montalbán.
Ministerio de Salud Pública (2024). Guía de Práctica Clínica para el abordaje de los trastornos de ansiedad en el Primer Nivel de Atención del Sistema Nacional Integrado de Salud.
¨No hay salud sin salud mental¨, Prof. Agdo. Dr. Ariel Montalbán, especialista en Psiquiatría. Publicación en www.mp.com.uy
¨Salud Mental en Uruguay: Ley 19.529 desde su implementación hasta la actualidad¨. Mg. En Salud Mental Graciela Dotti. 1/12/2024.
¨El Demonio de la Depresión¨ (The Noonday Demon: an Atlas of Depression). 2001. Andrew Solomon.

Nota editorial:
La siguiente columna forma parte de un espacio de análisis y opinión sobre asuntos de interés público. Las reflexiones expresadas corresponden exclusivamente a su autor y se inscriben en el marco del debate público, la libertad de expresión y la discusión crítica de procesos sociales y políticas vinculadas a estos temas.

Aviso legal importante: El acceso a nuestras columnas en sus versiones de lectura, audio, y/o en cualquier otro formato y/o medio, implica que has entendido y aceptado sin reservas a todo evento y efecto legal todos los términos de este aviso legal.

Esta columna de opinión está dirigida al público mayor de edad de Uruguay.

Esta columna de opinión constituye un espacio de análisis, reflexión y debate sobre asuntos de interés público vinculados a temas culturales, políticos, sociológicos, psicológicos y conductuales, en definitiva, a cuestiones relacionadas con la sociedad y el ser humano. También puede abordar temas científicos, ambientales o artísticos y su impacto en la sociedad y en el debate público.

Las opiniones, interpretaciones y valoraciones expresadas corresponden exclusivamente a su autor y se presentan en el marco del ejercicio legítimo de la libertad de expresión y del análisis crítico de temas de interés general. La difusión de la columna por parte del medio no implica necesariamente coincidencia o adhesión a todas las opiniones expresadas.

Uso de fuentes e información pública
El contenido puede incluir referencias, citas o comentarios sobre información previamente publicada por terceros, tales como trabajos periodísticos, artículos académicos, investigaciones científicas, informes institucionales, documentos públicos u otros materiales disponibles en el dominio público o en medios de comunicación.
Dichas referencias se realizan con fines informativos, analíticos y de contextualización del debate público. Su inclusión no implica certificación de veracidad absoluta por parte del autor ni adopción automática de las interpretaciones o conclusiones contenidas en dichas fuentes.

Referencias institucionales
La columna puede mencionar instituciones públicas, organismos estatales, entidades académicas, organizaciones o empresas sectores industriales y/o productivos de diversos tipos en el marco del análisis desarrollado en el texto.

Estas referencias se realizan exclusivamente con fines analíticos, informativos o reflexivos y no constituyen imputación de hechos ilícitos, acusaciones, atribución de responsabilidades legales ni afirmaciones concluyentes sobre conductas específicas de personas o instituciones.

Aviso específico sobre documentación técnica, científica y regulatoria : La presente columna analiza contratos, información técnica, documentación pública, estudios científicos, evaluaciones ambientales, informes institucionales y políticas públicas vinculadas a la exploración hidrocarburífera offshore en Uruguay. Las interpretaciones, valoraciones y conclusiones expuestas corresponden exclusivamente a la opinión de su autor y se elaboran sobre la base de información pública disponible al momento de su redacción.

Las referencias a contratos, autorizaciones administrativas, estudios de impacto ambiental, informes técnicos, antecedentes científicos y documentación institucional se realizan con fines analíticos y de debate público. Las opiniones expresadas no constituyen afirmaciones sobre la totalidad de la información, antecedentes o documentación eventualmente existente ni implican imputación alguna respecto de la legalidad, legitimidad o buena fe de las actuaciones de organismos públicos, empresas, técnicos, investigadores o personas vinculadas a las actividades mencionadas.

La existencia de estudios, informes, antecedentes, interpretaciones técnicas o evidencia científica adicional, diferente o posterior a la considerada por el autor forma parte del debate normal propio de las disciplinas científicas, ambientales y regulatorias analizadas en esta columna.

Información basada en fuentes públicas: los datos, ejemplos, referencias y antecedentes mencionados en esta columna pueden provenir de informes públicos, estudios académicos, publicaciones científicas, documentos institucionales, organizaciones de la sociedad civil, medios periodísticos y otras fuentes de acceso público. La columna refleja exclusivamente el análisis, la reflexión y la interpretación de su autor sobre el tema tratado, y no constituye una investigación judicial ni una acusación, denuncia o imputación directa contra personas, instituciones, organismos públicos o privados, empresas u organizaciones de cualquier naturaleza. Las referencias a estudios, informes, documentos, antecedentes, políticas públicas, decisiones institucionales, procesos administrativos o información técnica y científica se realizan exclusivamente con fines informativos, analíticos, educativos y de debate público.
Referencias históricas y a procesos judiciales en curso

Esta columna aborda hechos, procesos judiciales y hallazgos forenses vinculados a crímenes cometidos durante la dictadura cívico-militar uruguaya (1973-1985). Las referencias a sentencias, hallazgos forenses, declaraciones fiscales e informes institucionales se realizan sobre la base de fuentes públicas verificables, incluyendo sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, comunicados del Poder Judicial, conferencias de prensa de fiscalías competentes e informes de la Institución Nacional de Derechos Humanos. Las menciones a colectivos —como integrantes de las Fuerzas Armadas— se realizan en términos genéricos e institucionales, sin imputación de conductas a personas físicas individualizadas. Las valoraciones críticas sobre decisiones institucionales del Estado uruguayo, incluyendo las del Poder Judicial, se formulan en ejercicio legítimo de la libertad de expresión y del análisis crítico de asuntos de interés público de primer orden, amparadas por el art. 29 de la Constitución de la República y el art. 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos.

Naturaleza de análisis y opinión
El contenido del texto tiene naturaleza de análisis, opinión, reflexión. Las preguntas, hipótesis, interpretaciones o reflexiones incluidas en la columna deben entenderse dentro de este marco y no como afirmaciones categóricas de hechos verificables ni como imputaciones personales.

El texto debe interpretarse en su totalidad y contexto general, considerando el carácter argumentativo propio de una columna de opinión. Las frases o fragmentos aislados no deben interpretarse de forma descontextualizada ni utilizados para atribuir afirmaciones que no surjan del conjunto del análisis.

Actualización y evolución de la información
La columna se elabora a partir de información pública disponible al momento de su redacción, incluyendo publicaciones periodísticas, investigaciones, documentos institucionales, y otras fuentes accesibles públicamente.

Dado que la información pública puede evolucionar, ampliarse, corregirse o reinterpretarse con el tiempo, algunos datos, contextos o interpretaciones mencionados en el análisis podrían verse posteriormente complementados, revisados o actualizados por nuevas investigaciones, publicaciones, documentos o aclaraciones institucionales.

La existencia de interpretaciones diferentes, información adicional o revisiones posteriores forma parte de la dinámica normal del debate público y del desarrollo del conocimiento.

En consecuencia, eventuales diferencias de interpretación, imprecisiones involuntarias u omisiones no intencionales derivadas del uso de información pública disponible al momento de la redacción no implican mala fe, negligencia ni intención de desinformar por parte del autor o del medio que difunde la columna.

Ausencia de asesoramiento profesional
Las referencias a normas jurídicas, políticas públicas, procesos administrativos, efectos psicológicos, sociológicos o culturales, así como a cualquier concepto técnico o especializado, se realizan exclusivamente con fines ilustrativos y analíticos. En ningún caso el contenido de esta columna constituye asesoramiento legal, técnico, científico, médico, psicológico ni profesional de ningún tipo, ni establece relación profesional alguna, ni sustituye la consulta con especialistas debidamente calificados.

Limitación de responsabilidad
Ni el autor, ni Ballena Rabiosa, ni sus colaboradores, editores, responsables, administradores o titulares asumen responsabilidad por las interpretaciones, inferencias, decisiones o acciones que terceros puedan adoptar a partir de la lectura, reproducción o difusión del contenido.

El contenido tiene carácter exclusivamente informativo y opinativo y no constituye prueba, evidencia ni fundamento para acciones legales, administrativas o judiciales de ningún tipo.

Reproducción, difusión y plataformas
El presente aviso legal se aplica a todas las formas de difusión, reproducción o circulación del contenido, incluyendo —sin limitarse a ello— su publicación escrita, versiones audiovisuales, grabaciones sonoras, podcasts, plataformas digitales, redes sociales, servicios de audio bajo demanda, material promocional o cualquier otro formato de distribución.

Esta cobertura se extiende a todo medio, soporte, tecnología o sistema de difusión existente en la actualidad o que pueda desarrollarse en el futuro, independientemente de su formato o modalidad de transmisión.

Material gráfico y audiovisual
Las imágenes, ilustraciones, gráficos, sonidos o materiales audiovisuales utilizados para acompañar la columna pueden provenir de archivos, bancos de imágenes, material de libre uso o herramientas de generación mediante inteligencia artificial. Los elementos audiovisuales de promoción de la columna fueron creados por Ballena Rabiosa utilizando el tipo de materiales antes referidos bajo la licencia correspondiente.

Estos elementos se emplean con fines ilustrativos, simbólicos o artísticos y no deben interpretarse necesariamente como representaciones literales de hechos, personas o instituciones reales.

Derechos de autor
Todos los derechos de autor y de propiedad intelectual del contenido original de esta columna, incluyendo texto, audio y cualquier material creado por el autor y/o por Ballena Rabiosa, están reservados y son propiedad de Ballena Rabiosa y/o el autor. El contenido puede ser leído, escuchado o descargado para uso personal, pero no puede ser reproducido, distribuido, publicado o utilizado de manera parcial o total sin autorización expresa.

Se aclara que esta protección no se extiende a marcas, logos, nombres comerciales, imágenes u otros materiales de terceros incluidos en la columna, cuyos derechos permanecen bajo sus respectivos propietarios.

Propiedad intelectual de terceros
Los derechos de autor, de propiedad intelectual y de cualquier otro tipo correspondientes a textos, citas, imágenes, gráficos, fotografías, videos, sonidos, marcas, logos, nombres comerciales, bases de datos u otros materiales pertenecientes a terceros corresponden y son propiedad de sus respectivos titulares. Su inclusión en esta columna se realiza únicamente con fines informativos, analíticos o ilustrativos, no implica transferencia de derechos ni asociación institucional, y no constituye pretensión de titularidad sobre dichos materiales o derechos por parte del autor o de Ballena Rabiosa.

Neutralidad y responsabilidad ética
El contenido de la columna se produce y difunde de buena fe con el propósito de contribuir al debate público y a la reflexión sobre eventos y procesos de interés público.

Las referencias a instituciones, organizaciones o actores mencionados se realizan exclusivamente en el marco del análisis de asuntos de interés público y no persiguen afectar la reputación de personas, organismos o entidades ni atribuir responsabilidades jurídicas específicas.

Lo último en Salud

Recibí las columnas de opinión de Ballena Rabiosa en tu correo.