La columna del domingo pasado trató sobre el respeto, ese valor fundamental para la convivencia, y cómo su ausencia se manifiesta en distintos niveles: en las relaciones interpersonales, en el espacio público, en nuestra relación con la naturaleza y también con los animales. Hoy quiero profundizar en este último aspecto, porque el maltrato animal no es un problema aislado, sino un síntoma de algo mucho más profundo que atraviesa a nuestra sociedad.
La violencia contra los más indefensos
El maltrato animal adopta múltiples formas: abandono, negligencia, explotación, abuso físico y emocional.
Muchas veces ocurre en la clandestinidad, pero otras es visible en nuestras calles, en prácticas socialmente aceptadas o incluso dentro de la industria. Lo preocupante es que en una sociedad donde la violencia crece, los animales suelen ser las primeras víctimas, ya que son los más vulnerables y no pueden defenderse ni denunciar lo que sufren.
A diario vemos perros y gatos en la vía pública, hurgando en la basura, deambulando por la ciudad en busca de alimento, y más a menudo aún, a los costados de la ruta golpeados por algún vehículo. El maltrato hacia los animales tiene muchas caras, el abandono es una de ellas.
Está comprobado que existe una estrecha relación entre la crueldad hacia los animales y otras formas de violencia como la violencia interpersonal. Existen diversos estudios sobre Criminología Forense, Psicología y Ciencias del Comportamiento analizados por PhD. Heng Choon (Oliver) Chan (PhD. en Criminología, Universidad de Tampa, Estados Unidos) y PhD. Rebecca W.Y.Wong (Ph.D en Sociología, Universidad de Oxford) que indican que los niños y adolescentes que cometen actos de crueldad contra animales tienen una mayor predisposición a ejercer actos violentos contra otras personas en la adultez y estos comportamientos deben ser vistos como señales de alerta para tratar y evitar que esa violencia escale en el tiempo. Incluso los autores analizan estudios que sugieren que el maltrato animal por niños y adolescentes debe ser analizado como un tema de salud pública. Esto debería hacernos reflexionar sobre la importancia de educar en la empatía desde temprana edad, para evitar que la violencia escale y se normalice.
Datos y realidades alarmantes en el mundo
A nivel mundial, las cifras sobre maltrato animal son estremecedoras. Según AxonVet, plataforma dedicada a difundir publicaciones veterinarias, se estima que existen 600 millones de animales domésticos sin hogar en el mundo, y cientos de miles son abandonados cada año.

Persisten hoy en día industrias basadas en la explotación animal como el caso de la peletería y la experimentación en animales que realizan un sinnúmero de empresas cosméticas y farmacéuticas, entre otras. En muchos países del mundo prácticas como las carreras de galgos, los circos, acuarios, zoológicos, la caza, siguen siendo actividades permitidas por ley, a pesar de que generen sufrimiento innecesario y sostenido en los animales. Un ejemplo reciente del daño que infligen las empresas que ofrecen espectáculos con fauna marina, hace un par de semanas en el hotel Barceló en México un delfín se accidentó en durante un espectáculo y murió al caer sobre una base de cemento que unía una gran pileta. Los paseos en elefante en Tailandia, tan populares entre los turistas, quienes desconocen el sufrimiento profundo que experimentan estos nobles gigantes y cómo ese negocio se basa en quebrar la voluntad del pequeño elefante al separarlo de su madre, para luego ser sometidos a tormento y esclavitud por el resto de su vida. Es posible que la ignorancia de quienes consumen estos espectáculos o tipos de entretenimientos sea lo que permite que el negocio siga funcionando y generando ingresos. Por eso es importante generar conciencia a través de la educación y la legislación pertinente para que todas aquellas prácticas que conllevan sufrimiento puedan llegar a su fin.

Según datos recientes de organizaciones de protección animal, el abandono de perros y gatos sigue siendo preocupante. Según National Geographic en España en 2020 la cifra de animales domésticos abandonados fue de 258.300, a razón de 700 animales por día, AxonVet afirma que en 2022 la cifra de animales abandonados fue aún mayor, 288.000. Organizaciones protectoras de animales en el mundo intentan generar conciencia sobre las responsabilidades que conlleva tener un animal doméstico y que regalar cachorros de perro o gato para los cumpleaños o festividades es una pésima idea ya que muchos de ellos terminan en refugios, un animal no es un juguete. Esto es algo que los refugios y protectoras de animales en el mundo han aprendido ante la abrumadora evidencia con picos de ingresos luego de Navidad año tras año.
La cría y reproducción de animales domésticos en granjas de cachorros para su venta es un negocio muy lucrativo. National Geographic plantea que sólo en Estados Unidos en el año 2020 existían alrededor de 10.000 criaderos comerciales de perros, a lo que se suma toda la reproducción y venta de escala más bien casera que produce otro tanto de animales que deben ser vendidos o colocados en el mercado. En muchos casos los cachorros son separados de sus madres antes del plazo mínimo recomendado por lo que tienen más posibilidades de desarrollar problemas de conducta tanto por la pérdida de impronta y como por la desinformación de sus adoptantes, lo que lleva a más ingresos en refugios. Se vuelve un círculo vicioso del que parece muy difícil salir, más ventas, más abandonos.
¿Qué dicen las leyes en Uruguay?
En Uruguay ha habido avances en materia legislativa para la protección animal, aunque es claro que aún falta mucho camino por recorrer. La ley 18.471 de 2009 sobre Bienestar Animal establece los principios básicos sobre de la tenencia responsable de animales de compañía (perros y gatos) y equinos de trabajo urbano y deporte. Establece las obligaciones que debe asumir todo aquel que tenga un animal de compañía o equino de trabajo/deporte para garantizar así la integridad física y bienestar del mismo, asimismo establece sanciones para quienes violen estas normas. La ley indica que la tenencia responsable debe asegurar al animal 5 libertades básicas: libre de hambre y sed, libre de incomodidades (proporcionarle refugio y área de reposo), libre de dolor, sufrimiento y enfermedad, libre de miedo y angustia y libre de expresar su conducta normal (refiriéndose a contar con espacio suficiente y contacto con otros animales de su especie).
Otro hito en materia legal a favor de los animales sucedió en 2018 con el decreto 431/018 que prohibió las carreras de perros en el Uruguay, entendiendo que esta práctica vulneraba la integridad física de los animales y los lineamientos de la ley 18.471 de 2009. Sin embargo, que se encuentren prohibidas por ley no significa que no sigan sucediendo fuera de ella.

Una práctica polémica que aún sigue siendo legal en el país es la de las llamadas "granjas de sangre". La práctica consiste en extraer sangre a yeguas equinas preñadas, durante los 30 a los 140 días de su preñez, para obtener la hormona gonadotropina coriónica equina muy codiciada en la industria ganadera para acelerar los ciclos reproductivos de varias especies (ovejas, cabras, bovinos, porcinos) aumentando así su rendimiento. Actualmente solo existen tres países en el mundo en los que esta práctica es legal: Islandia, Argentina y Uruguay. Existe un proyecto de ley presentado por del Diputado César Vega hace unos años en el Congreso para prohibir esta práctica a nivel nacional, quien estima que hay unas 5.000 yeguas víctimas de este particular negocio. En una entrevista suya en el programa ¨En la mira¨ en noviembre de 2023, explica que no hay manera de hacer esta práctica sin que haya malestar animal, incluso explica que en muchos casos los establecimientos provocan abortos deliberadamente para poder acelerar una nueva preñez en las yeguas. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca desarrolló un manual de buenas prácticas, el cual, a falta de controles estrictos es difícil aseverar su cumplimiento. Hoy siguen en funcionamiento tres establecimientos dedicados a la sangría de yeguas en Uruguay. En 2024 la Junta Departamental de Maldonado aprobó un decreto por el cual se prohibió esta práctica en todo el departamento. El edil frenteamplista Williams Vitalis consultado por La Diaria en relación a la aprobación del decreto mencionado, cuestióno a la Sociedad Médico Veterinaria de Uruguay ¨que ha defendido las sangrías al exponer que si la hormona no se utilizara en el medio productivo uruguayo se perdería el 3% del rodeo, poniendo la rentabilidad por encima del bienestar animal¨.
La legislación sigue teniendo vacíos y quienes están a cargo de que la legislación se cumpla cuentan con pocos recursos para realizar los controles correspondientes. En el caso de abandono animal, es claro que ni la legislación ni quienes deben fiscalizar son suficientes. La cantidad de mascotas abandonadas en la calle está a la vista de todos a diario. Según La Fundación Cero Callejero, en Uruguay existen aproximadamente 300.000 animales domésticos abandonados, es una cifra tan abrumadora que impacta. Existen en el país una importante cantidad de albergues y refugios para recibir animales abandonados pero la red existente está muy lejos de poder dar solución a la magnitud del problema, encontrándose completamente desbordados en la mayoría de los casos, al punto de solo poder recibir casos judicializados y rechazar todo otro tipo de ingreso. El abandono de un animal doméstico está penado por ley.

Durante una visita a un vertedero municipal, vi una importante presencia de perros que según me contaron, fueron abandonados por sus dueños quienes los dejaron en el basural a su suerte. Ante mi asombro, me contaron que hubo gente que también había abandonado caballos allí. De más está decir que el vertedero es peligroso para los animales porque hay una enorme cantidad de elementos contaminantes, cortantes, y roedores o alimañas de todo tipo y color. Este tipo de situaciones además abre la puerta a que estos perros abandonados sean mordidos o picados por especies que transmitan infecciones o enfermades que puedan ser transmisibles a otros animales sanos y/o a las personas, generando así un problema de salud pública. Desde lo humano, increíble que alguien que tiene una mascota con la que ha convivido en su hogar, ha desarrollado un vínculo con ella, vea como única solución abandonarla en un vertedero. Cero empatía.
El abuso físico hacia los animales es otra manifestación grave, es la violencia y la crueldad en su forma más cruda.
Tal como relaté en mi columna anterior sobre el respeto, en una visita al centro de rescate y rehabilitación de fauna SOCOBIOMA, pude ver varios animales que habían sufrido golpes, cortes. Conocí a un grupo de comadrejas overas ciegas producto de los golpes que habían recibido y una incluso además de ciega tenía parálisis. ¿Cuanto tenés que pegarle a una pobre zarigüeya para dejarla ciega y paralítica? No había un caso, sino varios. También conocí a un lechuzón que ingresó lastimado, le habían arrancado muchas plumas, estaba aterrorizado. Y conocí a Clota, una gaviota a la que le habían cortado las alas. ¿Cuánta maldad es necesaria para lastimar a un animal que no te hizo nada y que no se puede defender? Parece que de ese tipo de maldad hay y bastante.


El maltrato animal tiene muchas manifestaciones, históricamente muchos criadores de perros de raza promovían la mutilación estética para mantener la belleza de la raza. Estos procedimientos estéticos incluso eran exigidos en competencias internacionales de pedigree. Es el caso de razas caninas como el Doberman o Pitbull a los cuales se les practicaba un corte de orejas para mantenerlas erguidas, y a los Boxer o Doberman también se les practicaba el corte de la cola. Afortunadamente en Uruguay, en septiembre de 2024 se aprobó la ley 20.356 que prohíbe las intervenciones estéticas en perros y gatos.

Las penas por maltrato suelen ser leves y, en muchos casos, las denuncias no llegan a instancias judiciales. Se necesita una fiscalización más efectiva y sanciones más severas para quienes maltratan o abandonan animales. Además, faltan leyes que regulen de manera más estricta la cría y venta indiscriminada de mascotas, una problemática que contribuye al abandono.
¿Por qué debería importarnos a todos?
Quizás alguien que no siente un vínculo especial con los animales se pregunte: ¿por qué debería preocuparme por esto? La respuesta es simple: porque el modo en que tratamos a los animales dice mucho sobre nuestra sociedad. La violencia nunca es un hecho aislado, sino que se retroalimenta. Si permitimos la crueldad contra los más indefensos, estamos avalando una cultura de impunidad y desinterés por el sufrimiento ajeno.
Además, el maltrato animal tiene consecuencias directas en nuestra vida cotidiana. El abandono de perros en la vía pública no solo es un problema de bienestar animal, sino también de salud pública y seguridad. Las peleas clandestinas de perros están vinculadas a redes de delincuencia. Y en un nivel más profundo, normalizar la insensibilidad hacia el sufrimiento de otros seres vivos nos vuelve menos humanos.

La falta de empatía y compasión ganan terreno y se meten en nuestras vidas y se empiezan a normalizar prácticas y comportamientos que distan mucho de ser respetuosos para con los animales. Y en ese camino de pérdida del respeto, se pierde el sentido de dignidad que deberíamos poder dar a los animales y muy especialmente a los que están en nuestro entorno.
La importancia de la educación y el compromiso
El cambio empieza con la educación y la concientización. Es fundamental que en las escuelas se enseñe sobre bienestar animal, sobre la importancia del respeto hacia todas las formas de vida y sobre la conexión que tenemos con la naturaleza. También es clave que como ciudadanos nos involucremos: denunciar casos de maltrato, apoyar a organizaciones que trabajan por los derechos de los animales y exigir mejores leyes y controles así como políticas públicas.
En Uruguay existe dentro del marco del programa nacional sobre bienestar animal, servicios gratuitos de castración para perros y gatos que funcionan con móviles que trabajan en todo el país a lo largo de todo el año. Esta es una práctica muy necesaria para poder lograr reducir el número de mascotas que terminan abandonadas ya sea por negligencia de sus dueños que los desatienden y se pierden no pudiendo regresar a su hogar, o bien por abandono, liso y llano.
El cambio de paradigma también aplica a poder generar con educación conciencia para adoptar animales que hoy viven en refugios o albergues en vez de comprar un cachorro a un criadero. Los albergues que forman parte del programa nacional Cero Callejero cumplen un rol importante, la Fundación Cero Callejero tiene como objetivo que estos centros sean lugares de encuentro, aprendizaje y desarrollo de empatía donde se trabaja para promocionar las adopciones, y para las empresas colaboradoras interesantes beneficios impositivos.

El respeto por los animales se debe fomentar desde la infancia con educación, enseñando la empatía y la compasión por todo ser vivo. No podemos construir una sociedad más justa si seguimos ignorando el sufrimiento de aquellos que dependen de nosotros. No se trata solo de los animales, se trata de nosotros mismos, de la cultura que queremos promover y del mundo que queremos dejar a las futuras generaciones. La pregunta no es si los animales merecen nuestro respeto, sino si nosotros como sociedad queremos seguir perpetuando la indiferencia y los ciclos de violencia.
El maltrato animal es un reflejo de lo que somos, pero también una oportunidad para cambiar. Que cada acto de crueldad nos sacuda, que cada historia de abandono nos haga reaccionar y que cada ley, reglamentación o fortalecimiento de control pendientes nos motive a exigir más. Porque la compasión es la base de cualquier sociedad que quiera realmente llamarse humana. La violencia que se vive en el hogar entre adultos y hacia los niños genera más violencia, infecta todo a su paso, pero muy especialmente a los más pequeños, quienes a su vez, pueden desarrollar conductas violentas con otras personas y seres vivos. Como sociedad tenemos que prestar más atención al maltrato animal porque es un indicador claro de un problema social más profundo que nos afecta a todos.
Fuentes y Bibliografía
https://axoncomunicacion.net/se-calcula-que-hay-mas-de-600-millones-de-mascotas-sin-hogar-en-el-mundo/
National Geographic ¨España, líder europea en abandono de animales: 700 por día¨, por Cristina Crespo Garay, 17/12/2021.
Childhood and adolescent cruelty and subsequent interpersonal violence in adulthood: A review of the literature. Heng Choon Chan, Rebecca W.Y.Wong. Publicado en Science Direct, 30/08/2019. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1359178919300746
Maldonado aprobó decreto que prohíbe las sangrías de yeguas en su territorio. La Diaria. Fecha de publicación 10/4/2024.
Dossier Cero Callejero 2024-4, disponible en https://cerocallejero.org/
Infobae ¨El corte de las orejas y de la cola en los perros es una mutilación que debe evitarse¨, 29/1/2023, edición web.
AnimaNaturalis International (organización iberoamericana para la defensa de los derechos de los animales) ¨Maltrato animal: la antesala de la violencia social¨, Psicoterapeuta Nelly Glatt F, publicado originalmente en dossier sobre maltrato animal de ¨El Universal¨(México).
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