buen trato

La violencia que normalizamos
¿Cuánto estamos dispuestos a permitir para no tener que cambiar nada? Nadie recordaba cuándo había empezado. En la oficina decían que había que saber llevarlo. Los amigos, que no lo hacía con mala intención. En casa bastaba con decir que lo decía con cariño. Al que humilla se lo justifica: «Es su manera de ser». Al que pide respeto se le dice que es demasiado sensible o que tenga comprensión. La violencia también se sostiene con el permiso que le damos.
Por María Solá