
El 26 de abril de 2026 una orca juvenil varó en la costa de Punta del Este. Durante horas, el Grupo de Trabajo en Varamientos intentó todo: estabilizarla, contenerla, devolverla al mar. No fue posible. Su deterioro era irreversible y el sufrimiento, evidente. El 27 de abril, la veterinaria a cargo, la doctora Natasha Eliopulos de la Facultad de Veterinaria (FVET), con la autorización del Ministerio de Ambiente y la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos determinó practicarle la eutanasia basada en criterios médicos y éticos orientados a evitar el sufrimiento del cetáceo.
Estuve ahí. Esta foto es ese momento.
Las personas que la acompañaron hasta el final son las mismas que no habían dejado de intentarlo desde el primer minuto. Esa mano apoyada sobre su cuerpo no es un gesto médico. Es una despedida.
Hay tristezas que no tienen explicación suficiente. Esta es una de ellas.
